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MIS LIBROS EN BUBOK

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¡¡¡Descubre mi estantería!!!

25.9.17

PREPARADOS PARA LA MUERTE



PREPARADOS PARA LA MUERTE




    Un sacerdote recordaba a unos jóvenes que había que estar preparados para la muerte, que podía hacerse encontradiza en cualquier momento y circunstancias.
   En ese momento Maite, una joven alumna, se rebeló abiertamente ante aquella declaración, alegando que para ella lo importante era pasarlo bien y divertirse, y que le parecía terrible acordarse en todo momento de la muerte.
   El sacerdote le sugirió abiertamente: “El estar preparados para la muerte no quiere decir que no te diviertas y lo pases bien, sino que “tienes que tener preparadas las maletas”, o dicho de otro modo, no olvidarte que la muerte se puede hacer encontradiza en el caminar de tu vida.
   Muchos sociólogos alertan de lo perjudicial que es para una sociedad olvidarse de la muerte porque entonces los ciudadanos se anclan en lo finito con bastante facilidad y en valores de caducidad”.

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24.9.17

MIRAR A LA VIDA ETERNA NO DESCUIDA LO TERRENO


BUENA NOTICIA es un blog de reflexión personal de Francisco Baena Calvo en el marco del Cristianismo. Un blog católico que personalmente creo que vale la pena conocer. Si deseas conocer más sobre el Cristianismo como manifestación sublime del espíritu humano no dudes en entrar en este Blog. Pretenden ser unas reflexiones que tienen en cuenta los valores humanos y cristianos que emanan del Evangelio, de la fe en Jesucristo y del Credo de la Iglesia. Gracias por tu visita. Si te ha gustado este artículo añade me gusta. Compártelo en las redes.

MIRAR A LA VIDA ETERNA NO DESCUIDA LO TERRENO



      Más allá del tiempo, en ese espacio sin tierra y sin nombre, dónde las horas no existen y la eternidad se hace perenne, nos volveremos a encontrar.
         El Papa Juan Pablo II, en unas Catequesis sobre el cielo, en el año 1999, decía: “En el marco de la Revelación, sabemos que el “cielo” o la “bienaventuranza” en la que nos encontraremos no es una abstracción , ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Santísima Trinidad” (21-7-1999)…
       El ser humano se resiste a desaparecer para siempre y cuando se impone toda desesperanza, entonces, de inmediato, brota, desde el mismo interior, una rebeldía que le impulsa a hacer creíble su esperanza.
    Esa esperanza es el arma que nos mantendrá despiertos en esta tierra y la antorcha que hará soportable nuestros pasos. ¡Si, “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)!
    No se niega la esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva” en nombre del descuido de lo terreno, sino que más bien “se equivocan los cristianos que, bajo el pretexto de que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que puedan descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno” (GS 43).
    Se nos invita a mirar al futuro y abrirnos de “par en par” a la esperanza.
    Y la esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”. Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).
   Benedicto XVI, en la Oración del Ángelus del 1 de Noviembre del 2006, afirmó: “…para nosotros, los cristianos, “vida eterna” no indica una vida que dura para siempre, sino, más bien, una nueva calidad de existencia, plenamente inmersa en el amor de Dios, que libra del mal y de la muerte, y nos pone en comunión sin fin con todos los hermanos y las hermanas que participan del mismo amor. Por tanto, la eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último”.
   ¡Vive con esperanza el anhelo de “un cielo nuevo y una tierra nueva, sabiendo que la vida eterna será una relación viva y personal con la Santísima Trinidad en su plenitud, admitiendo que la “eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último” (Benedicto XVI)!

     

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22.9.17

UN SAGRARIO VIVIENTE



UN SAGRARIO VIVIENTE


     
      Un matrimonio cristiano tuvo una hija y vino con dificultades psicológicas y fisiológicas. La niña quedó gravemente dañada. Sin embargo, el padre repetía continuamente: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”.

     Aquella niña, toda dependiente del cariño de los demás, sus sentimientos se expresaban nada más que con la sonrisa y el llanto. Aquella niña, sin malicia alguna, necesitaba el amor de su familia para seguir viviendo, sentada en su sillón.
   Aquella niña, que para muchos no debería de existir, era un sacramento de Cristo en aquella casa cristiana.

     ¡Si eres cuidador de enfermos repite sin cansarte: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”

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DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE


DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE





    La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo.            
    Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía. Dios desde el principio del tiempo, cuando las horas no eran marcadas por el reloj y el universo aprendía a armonizar su propia estabilidad, quiso hacer un pacto de amor y de alianza con el hombre, el verdadero rey de la creación.
    Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destrino, incluso al margen suyo, nos ha repetido por medio de los profetas y de mil maneras en la historia de la humanidad, que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
    Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.
    Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos, el amor eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

   En el dinamismo de la fe hay un convencimiento fundamental: Dios sale al encuentro del hombre en su andadura histórica concreta.
    Si bien es verdad, teológicamente hablando, este principio, y del cual brota todo el edificio teológico, lo verdaderamente manifiesto, como una experiencia subjetiva incuestionable, es que la densidad de ese encuentro será proporcional, en la mayor
parte de los casos a la búsqueda y al interés existencial del mismo hombre hacia un sentido global último de toda la realidad, Dios.
    Esa iniciativa de Dios, en muchos momentos sospechada y poco verificable científicamente, es la que nos lanza a una búsqueda desesperada del alma hacia el Amado, unas veces tan evidente y otras veces tan oscuro.
    Y si bien es cierto que en la vida apresurada que llevamos nadie se librará de la dimensión trágica de la vida y el anhelo de un Dios trascendente y eterno, infinito y misericordioso, compasivo y juez que haga llevadera nuestra vida y conforme a nuestras acciones.


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21.9.17

LA ALEGRÍA Y LA RISA



LA ALEGRÍA Y LA RISA




     El mundo necesita grandes dosis de alegría para encontrar su verdadera identidad, que no es otro que el amor, el amor místico purificado y creador permanente. Y la cruda realidad es en múltiples ocasiones los buenos desfiguran la cara y la seriedad se anida en cada facción de su rostro. Bien decía la gran santa española y doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, que “un triste santo es un santo triste”.

   Cierto día una niña estaba en una misa. El sacerdote invitó para que hicieran peticiones. Y aquella niña levantó la mano derecha, y tímidamente exclamó: “Señor, te pido para que los malos se conviertan en personas buenas y los buenos sean alegres”.
   La petición de aquella niña le hizo comprender al sacerdote la necesaria urgencia de la bondad y la alegría en el mundo, sobre todo en el ambiente social en el que vivimos, en ocasiones cargados de violencia, odio, recelo y tristeza.

    Erasmo de Rotterdam, uno de los humanistas del Renacimiento más importantes, afirmaba con contundencia: “Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos”.

   La risa es beneficiosa para el alma y para la salud. Continuamente los psicólogos nos advierten de lo saludable que es para nuestro equilibrio personal. Algunos hablan de dos horas diarias de risa y alegría desbordante….Pero no usemos como motivo de nuestras risas los fallos, errores, defectos de los demás. Esta actitud es patológica y evasiva, al tiempo que es de mal gusto y mala educación. Quizá el mejor ejercicio que puedas hacer por la mañana es mirarte al espejo y reírte de ti mismo.

  Puedes decirle a los que te rodean: No quiero reírme de ti, quiero alegrarme y reírme contigo.

   ¡ Pidamos al Señor que nos conceda el don de la alegría y la bondad a borbotones para que no se instale en nuestro ego la tristeza, la seriedad y la maldad!

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20.9.17

EL SER HUMANO SEGÚN EL CRISTIANISMO



EL SER HUMANO SEGÚN EL CRISTIANISMO




     El Cristianismo ha influido positivamente en una interpretación del ser humano, que debe ser reconocida en la cultura académica actual.
     Ha reconocido que el hombre y la mujer son iguales en su dignidad y están llamados a complementarse.
     Ha mantenido que el ser humano es libre para  construir y orientar su vida, sin ataduras ni condicionamientos culturales, sociales, políticos, estructurales…
     Ha subrayado que cada ser humano, hombre y mujer, es único e irrepetible en el proyecto de salvación que Dios tiene para la humanidad, y que esta individualidad es garantía de sus derechos y obligaciones.
     Ha proclamado que el ser humano se diferencia cualitativamente del resto de los animales, y que su propia configuración lo capacita para dar y recibir amor, ya que ha sido creado a imagen y semejanza del Creador, el Amor con mayúsculas, Dios.
     Ha mantenido que el fin último del ser humano es vivir eternamente con Dios en completa unión y felicidad, más allá de la muerte, experiencia penúltima.

    Esta visión armónica y positiva, esencial y abierta en clave interdisciplinar a toda ciencia y saber, debe ser reconocida y aplaudida como el mejor exponente de una interpretación que defienda al propio ser humano.

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19.9.17

PERDONAR UNA OFENSA



PERDONAR UNA OFENSA

     

      E. H. Chapin sentenciaba: “Jamás da el alma humana mejor prueba de fortaleza y nobleza que cuando renuncia a la venganza y se atreve a perdonar una ofensa”.

    Maravillosa sabiduría la de Chapin que supo resumir en breves palabras el único sentimiento que es capaz de liberar al hombre de la venganza y de su propia ira, y la única grandeza que hace conquistar a la humanidad cotas morales más allá de la “ley del más fuerte”.

    Recuerda la enseñanza de Jesús: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5,43-45).

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